Justo cuando parecía que Osasuna ya le había cogido la
medida a la categoría, justo cuando más claras se tenían las cosas, justo
cuando se llevaban 6 partidos sin perder y parecía haberse encontrado el rumbo,
Urban volvió al pasado y nos dejó uno de esos planteamientos que parecían ya
olvidados. Los galones de los internacionales volvieron a pesar demasiado y el
polaco demostró que la cantera está para situaciones extremas, no son la
primera opción.
Osasuna realizó un partido plano, sin crear apenas ocasiones
y sólo el corazón demostrado por el equipo en los últimos minutos le pudo
salvar. Nada se puede discutir a los navarros en cuestión de actitud pero ya se
ha demostrado que eso no es suficiente, y menos frente a un equipo como el
Zaragoza que con rigor defensivo y futbolistas desequilibrantes arriba se llevó
los puntos.
Doble pivote sin fútbol
y bandas sin desborde
El primer gran error de Osasuna llegó con la alineación. De
nuevo Nekounam y Loé juntos en el centro del campo y dejando a Merino el puesto
de media punta. A esto se le añade que Roberto Torres y Kodro jugaron por
bandas y claro, el atasco en el centro fue morrocotuo.
Es incomprensible que tu mejor hombre en los últimos
encuentros, Merino, fuese exiliado a un puesto donde no aprovecha sus
cualidades. No es un futbolista de dar el último pase ni de llegada. Sus
principales cualidades son el pase en largo y su creación en el medio. Así
pues, Osasuna volvió a ser el equipo ramplón y horizontal de Septiembre a
Diciembre. Loé y Nekounam no supieron sacar limpiamente el balón y la fuerte
presión de los maños obligaron a los centrales a jugarse demasiados pases en
largo a ningún lado.
A este hecho se le une que las bandas de Osasuna no son
bandas. Kodro no estuvo en la derech y Roberto Torres intentó meter algún
centro al área pero cuando era con la derecha era demasiado vertical y fácil
para la defensa y cuando era con la izquierda no era con la precisión deseada.
Con este panorama, sólo alguna subida de Sisi, que realizó un encuentro de
desgaste bestial, sorprendía a la bien colocada defensa del Zaragoza.
Entonces con Sisi teniendo que prodigarse demasiado en
ataque cualquier pérdida o jugada rápida el rival dejaba un hueco en esa banda
derecha. El gol llegó en un error individual de Loé y como decimos, con Sisi
pensando ya en el campo contrario. Tampoco se salva e mi crítica que Javier
Flaño juegue en banda izquierda con este plantamiento. Un lateral nada
peligroso en ataque y bastante vulnerable en defensa.
La reacción tarde
En el descanso Urban sacó a Cedrick y pronto puso a Merino
en el doble pivote. Nekounam mejoró más en esta segunda mitad y Osasuna creció algo.
Sobretodo con la entrada de José García que necesitó dos balones para reafirmar mi idea de que debería ser un
futbolista importante en la primera plantilla. Sin un delantero rematador en el
área, los centros se convertían en balones sencillos para una defensa que despejó todo por alto.
Los últimos minutos con 10 y tirando de corazón fueron
bastante buenos pero no suficientes. Los puntos se los llevó el Zaragoza y
Osasuna se queda en una posición en la que debe asegurar la permanencia cuanto
antes y pensar en el futuro. Pensar en el futuro es empezar a poner a los que
verdaderamente deben ser los pilares de Osasuna. La ilusión generada en este
mes de enero no debe desaparecer.
Y no, me niego a hablar del arbitraje. Cuando en un partido
cometes tantos fallos y realizas un planteamiento tan desastroso, lo que menos
me importa analizar es al árbitro.
JAVIER FRÍAS
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